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16. Conventos rurales y conventos urbanos


El convento, núcleo de la organización monástica, era la base donde se verificaban cotidianamente los actos y las relaciones que daban existencia a una congregación, la cual, por su medio, se ponía en contacto con el res­to de la sociedad. Una clasificación, por tanto, deberá tener en cuenta es­tos dos factores de función interna y externa de la unidad conventual que, por otro lado, se influían mutuamente.
A causa de la importancia de la labor misional y de la existencia en la so­ciedad de dos “repúblicas” bien diferenciadas, podemos hablar, en princi­pio, de dos tipos de conventos: aquéllos situados en pueblos de indios y los erigidos en villas de españoles.
Esta clasificación está hecha con base en la relación comunidad-religiosa-sociedad relación que influía, como es lógico, en la estructuración interna del convento. En primer lugar, tenemos que señalar que, si bien la función externa del convento influía en su estructura, no siempre la determinaba. Es cierto que una casa rural —como llamaremos a las localizadas en pueblos de indios—, tenía, por lo general, un reducido número de frailes —nunca más de cinco —, y que este hecho modelaba la vida y funcionamiento de la pequeña comunidad, tam­bién lo es que los conventos urbanos — situados en las ciudades españolas—, eran casi siempre entidades con muchos religiosos — desde la decena al ciento—, y ello los hacia tener una compleja organización. Esta regla, sin embargo, tenía una multitud de excepciones. Muchas veces, las casas en pueblos de indios con medios suficientes para sustentar una gran comunidad y con un amplio edificio para alojarla, eran destinadas a novi­ciado y/o estudio durante un cierto tiempo. En el noviciado se incluían to­das aquellas personas que pretendían tomar el hábito de la orden; en los estudios —que la pedagogía medieval dividía en gramática, artes y teología— se preparaban para el sacerdocio los religiosos ya profesos, que estudiaban, además, lenguas indígenas. Todos los conventos agustinos platerescos que se conservan son los de tipo rural; los ubicados en las ciudades fueron remodelados o derruidos para construir nuevos y barrocos conjunto cenoventuales. El caso más impresionante es el convento cabecera provincial en la ciudad de México; su construcción fue carísima y se invirtió muchos años en terminarla; al final de su construcción (no funcionó terminado muchas décadas) se quemó y se construyó el actual.
(Arquería de claustro del convento de Totolapan. En el primer arco superior [contando desde la izquierda] se pueden ver las cabezas de dos novicios --franciscanos-- rezando el oficio divino de la tarde, mientras deambulan a lo largo del pasillo)

Comentarios

FRANCISCO GONZALEZ dijo…
FUE MUY INTERESANTE E INSTRUCTIVA LA EXPLICACIÓN SOBRE EL ARTE AGUSTINO DEL SIGLO XVI Y SUS FORMAS DE VIDA Y EVANGELIZAR.GRACIAS.
Elena GONZALEZ dijo…
Me falta visitar Totolapan, me llamó la atención la nota la pie del apartado 16 que dice que hay dos frailes franciscanos..... me parece que es un error si se trata de un convento agustino... Saludos Elena González

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