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9. Verticalidad del Plateresco.


No hay tampoco en nuestro Renacimiento un sentido espacial, de temática horizontal como en los monumentos clásicos. Los interiores, sobre todo de edificios religiosos, se con­ciben con fuerte tendencia a la verticalidad que se acentúa en los cruceros, exaltada por la estructura de las bóvedas góticas. Faltan en nuestro arte renacentista —con la excepción de edificios no exentos— arquitecturas de tipo central, con la cúpula como generadora del sistema constructivo de cruz griega, tan frecuente en el Renacimiento italiano.
(Fachada de la capilla abierta en primer término, fachada de la iglesia y atrás, una torre campanario muy esbelta, en el conjunto arquitectónico de Atlatlauhcan)

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1. Unión de Renacimiento y Edad Media

El arte plateresco es ante todo un arte arquitectónico español. Se da en las edificaciones, pero no en otras manifestaciones artísticas relevantes como la música o la literatura. También, el plateresco es ante todo, una arquitectura de estado: es decir es un elemento ideológico de los reyes católicos, y parcialmente, de Carlos V y Felipe II.
Camón Aznar lo define así: “Tras este complejo estilístico, en el que confluyen todos los ideales hispánicos de la Baja Edad Media, es natural que nuestro Renacimiento adquiera modalidades absolutamente na­cionales. Tras este goticismo exasperado, sin tránsito cronológico apreciable, nuestros arqui­tectos se asimilan el Renacimiento. Y este movimiento de raíz clásica nace en el regazo del estilo más atrozmente distinto que haya podido existir en la historia del arte. Las mismas manos que tallaban las picudas floraciones, los animales vivos, la fauna y la flora más selvosas y montaraces, acarician después la superficie de los temas renacientes con l…

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(Fachada del convento de Ocui…